Mostrando entradas con la etiqueta Oscar Colchado Lucio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oscar Colchado Lucio. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de julio de 2014

Hoy en El Dominical, mi foto y mi autor

Conmovedor testimonio del escritor ancashino Oscar Colchado Lucio publicado en la contraportada de El Dominical del Diario El Comercio (Perú). Colchado Lucio presentará "¿Qué piensan? ¿Qué dicen? Entrevistas a escritores de Áncash / Antología", publicado por el Fondo Editorial de Nuevo Chimbote y Ciudad Editorial, el sábado 19 de julio a las 7:00 p. m. en la sala Clorinda Matto de Turner de la #FilLima 2014.



jueves, 27 de febrero de 2014

A Don Oscar con cariño

A Don Oscar, como suelo llamarlo, lo he visto pocas veces.  Desde que leí "La Casa del cerro El Pino". He querido fotografiarlo, pero nuestros tiempos no lo han permitido o sucedían repentinos imprevistos que cambiaban los planes.

La primera vez que lo visité fue en su casa de La Molina. Aquella vez las fotos eran para la revista la higuerilla y solo pude hacerlo por breves instantes mientras conversábamos con él junto con mi novio; la segunda  fue en la presentación de su libro "La Casa del cerro El Pino" y con tanta gente esperando la firma de un ejemplar se nos hizo  nuevamente imposible. Hubo una tercera vez y esta fue en la Feria del Libro de Nuevo Chimbote. En esa ocasión habíamos conversado y coordinado previamente y quedamos en que lo llevaría a la playa para hacerle la sesión que tanto buscaba, pero tampoco se pudo, pues los diversos compromisos que tenía programado Don Oscar y por que, además, la gente en Chimbote lo quiere y admira mucho. Todos quieren saludarlo, tomarse fotos con él, estrecharle la mano y decirle que leyeron sus libros.

Ha pasado más de un año que venimos intercambiando correos acerca del dónde y cuándo hacerle las fotos, pero nunca habíamos logrado concretar nuestro encuentro, no hasta el bado pasado, cuando me llamó y me dijo que necesitaba con urgencia unas fotos para la Feria del libro de Bogotá. Sin dudarlo dos veces acepté vernos lo antes posible.

Las fotos fueron hechas en la Casa de la Literatura Peruana, donde se sintió como libro en su librero. Aquí también se le acercaron a saludarlo. Don Oscar es muy sencillo, a todos saluda, a todos les estrecha la mano y les sonríe. Ha sido muy grato conversar con él, saber lo que está leyendo, saber a qué otros escritores conoce y ha conocido. Yo por mi parte espero con ansias leer su próximo libro y, tal vez, cuando lo lea, encuentre una de las fotos que le hice en la solapa. Entonces sonreiré como lo hago ahora. Hasta entonces les muestro por aquí las fotos que él escogió para enviar a la FILBO.



Oscar Colchado Lucio, poeta, cuentista y novelista, nació en Huallanca, Ancash, en 1947. Reside en Lima desde 1983. Anteriormente vivió en el puerto de Chimbote, donde fundó el Grupo Literario Isla Blanca y dirigió la revista Alborada/ Creación y análisis.
Es profesor de Lengua y literatura. Entre sus obras narrativas más importantes figuran: en cuento: Del mar a la ciudad (1981), Cordillera Negra (1985), Camino de zorro (1987), Hacia el Janaq Pacha (1989) y La casa del cerro El Pino (2003).
En novela juvenil: Tras las huellas de lucero (1980), Cholito en los Andes mágicos (1986), Cholito en la ciudad del río hablador (1995), ¡Viva Luis Pardo! (1996), Los dioses de Chavín (1998). También es autor de un libro de cuentos para niños: Rayito y la princesa del médano (2002).
Ha recibido, entre otros premios, el “José María Arguedas” de cuento (1978), el  “José María Eguren” de poesía (1980), el Premio Copé (1983), el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil (1985), el Premio Latinoamericano de Cuento (CICLA 87), el Premio Nacional de Educación (1995), el Premio Nacional de Novela “Federico Villarreal” (1996) y el Premio Internacional de Cuentos “Juan Rulfo” de radio Francia Internacional y el Centro Cultural de México en París (2002).





Cholito en los Andes mágicos

La curiosidad de Cholito lo hace acercarse al hijo del supay (el diablo). Al entablar conversación con él, Cholito lo corrige dos veces en su manera de hablar, tal como le ha enseñado su maestra.
En venganza, el supay le escribe un mensaje a Cholito para encontrarse en un lugar. Esto en realidad es una trampa: Cholito cae por un profundo abismo y llega al territorio donde vive el supay, quién le dará tres tares imposibles de lograr. Pero Cholito recibe la ayuda de la hija del supay y logra cumplirlas y liberarse. A cambio, la hija del supay le pide que no coma ni sal ni ajía para que puedan seguir viéndose. Sin querer Cholito come sal mientras almuerza. La hija del supay enfurece y lo envía a los valles malditos. En cada uno de ellos vivirá emocionantes aventuras donde pondrá a prueba su inteligencia, prudencia y habilidad para eliminar cada una de las dificultades que enfrenta para volver a su hogar.
Su obra Cholito en los Andes mágicos ha sido llevada a la televisión para los países del Grupo Andino. 





martes, 15 de octubre de 2013

Lucía era la lluvia

“Lucía era la tierra, Lucía era la lluvia”, así decía una canción muchos años después. Por ti, Lucía, estoy volviendo, soportando este frío, esta nevada. Lucía ha salido a su puerta a mirar la tarde. En sus cabellos la brisa se perfuma y el sol se despide sonrosando más sus mejillas. ¿Vendrá? ¿No vendrá? Dicen que los compañeros han emboscado a la tropa en la quebrada de Porcona y que a él lo enrolaron los militares luego que aquellos huyeron por el límite con Apurímac. Ahí voy Lucía a todo correr como el viento. Otra vez iremos al río a escuchar el canto de las cuculas y a embriagarnos con el olor de la floresta.


Ella sube a un altito a mirar mejor el camino. Su lliclla ondea con el viento. Nada le preocupa ahora que no sea el regreso de su amado. Eres tú la única que aun deambula por estos predios, Lucía. Todas las demás víctimas de matanza de Accomarca vagan por sabe Dios qué ignotas regiones. Pero es que tú no podías irte. Tenías que esperarlo. Tú eras su fuente, su paqarina. (“Tú eras, Lucía, la llaga herida del pueblo”.)




Lucía se ha sentado sobre una gran roca a mirar mejor el camino. Ese camino por donde ya nadie transita, salvo las lagartijas que dejan su rastro en el polvo. Ahí voy, Lucía. Estoy subiendo hacia nuestro pueblo. Ya veo los eucaliptos grandes que con sus cabelleras verdes se hunden en el cielo azul profundo. Ya voy, Lucía. Sé que me esperas trenzando tu risa en el viento, con los ojos abiertos hacia mi alma. No hay sangre en mi ropa, en mis manos, ya habrás de verme.




Y Lucía que siente su presencia cerca, en tanto su corazón se alborota, no sabe, pero algo intuye, que el Pancho cayó perforado por la bala de los mismos compañeros. Sí, el oficial nos había dicho, en cualquier momento nos toparemos con los subversivos, con los revoltosos, con esos asesinos de mujeres y campesinos. Y agregó, cualquiera de ustedes que llegado el caso se resista a matarlos, será fusilado en el acto. Pero el caso fue, Lucía, que fueron ellos, los milicianos, los que primero atacaron. Nosotros avanzábamos por un terreno llano y de pronto desde lo alto de la montaña sonó un disparo. Sentí que la bala ingresaba en mis entrañas y cómo ardía, cómo quemaba. Pero ahora ya no me duele nada, Lucía. Sé que me esperas, acaso como antes, con chicha de jora en tu cántaro de barro. Pero Lucía solo mira el camino como con sus ojos que hace lagrimear la brisa. Ahí va Lucía corriendo hacia él, que sube la loma, presuroso.




Con qué fuerza, con qué pasión nos abrazamos al encontrarnos. Así avanzan hacia la choza. Se tumban trenzados sobre el lecho y dan rienda suelta a su pasión contenida. Los cuerpos ardientes de los amantes hacen brotar chispas que incendian la casa. Los campesinos de las comunidades cercanas que la ven arder ya no saben nada del encuentro, piensan que los militares han vuelto a Accomarca a quemar la última choza que quedaba en pie…Y desde entonces, “sobre el vientre de Lucía creció la hierba” y la lluvia no dejó de caer sobre esos parajes.






Cuento extraído del libro "La Casa del Cerro el Pino" de Oscar Colchado Lucio (La Travesia Editora,2012)

jueves, 23 de mayo de 2013

La guerra interna, el mar, el mundo andino son parte de mi vida.



“Si es que el mundo andino no hubiera sido interrumpido abruptamente con la llegada de la cultura occidental, yo pienso que hoy seríamos primer mundo porque los incas en la etapa de pleno esplendor fueron cortados de raíz, y de ahí su frustración”.


Entrevistador: En la presentación del libro, los comentaristas coincidían en una cosa: probablemente este libro sea uno de los mejores libros que hablan sobre la guerra interna. Cuando uno lo termina de leer lo primero que le viene a la mente es la CVR (Comisión de la Verdad y Reconciliación), el oficio que hicieron. Lo más valioso de este libro es que uno siente que nació como una forma de decir que no solamente basta un informe que algo que la gente puede leer, pero que no necesariamente siente real, cercano. En cambio cuando uno lee este libro, que está justamente en primera persona, es como si los personajes le estuviesen hablando directamente a uno, puede sentir la denuncia, la necesidad de que el dolor vivido se transmita.

Oscar Colchado Lucio: Qué bueno que lo hayan percibido así, esa era la intención justamente: hablar de los derechos humanos del campesinado en una guerra en la que se vio arrastrado por dos fuerzas opuestas que en ningún momento se orientaron al rescate de su herencia ancestral: su pensamiento en un socialismo mágico, en un socialismo donde se aceptaran sus creencias, sus costumbres. Un socialismo de ese tipo sí les calzaría perfectamente a ellos, pero uno occidental hubiera tenido que pasar muchos años para que ellos asimilen y logren hacerlo suyo.

Entrevistador: Lo cual deja ver que ni Sendero ni el Estado tenían idea de lo que significaba el mundo andino, estaban perdidos. Y es mucho más terrible con Sendero porque llevan el nombre de Mariátegui cuando él mismo rechazaba el comunismo importado, él decía claramente que debía haber una adaptación a nuestra realidad peruana: ni calco ni copia, creación heroica.

Oscar Colchado Lucio: Mariátegui hablaba de un socialismo que había que construir de su propio contexto, su propia realidad, incluso, cuando él tampoco conoció al indio muy de cerca, lo percibió como un ente revolucionario que apuntaría hacia la recuperación de su ideario que ahora nos parece utópico, pero que de repente hubieran podido desarrollarlo de otra forma si se les hubiera dejado actuar con libertad. Tantos siglos de sometimiento y esa ideología aún se mantiene viva, latente en lo que ahora se llama una utopía andina. Sin embargo, ellos habrían visto formas modernas de un socialismo acorde con los tiempos si es que ellos hubieran mantenido su libertad, su manera de organizarse. Si es que el mundo andino no hubiera sido interrumpido abruptamente con la llegada de la cultura occidental, yo pienso que hoy seríamos primer mundo porque los incas en la etapa de pleno esplendor fueron cortados de raíz, y de ahí su frustración.
Entrevistador: Y a pesar de eso es una cultura que no muere, tantos años, tanta violencia…

Oscar Colchado Lucio: Sí, son siglos de resistencia. Y ahí están vigentes su idioma, su religión, sus costumbres.

Entrevista a Don Oscar Colchado Lucio para la Revista "La Higuerilla"

Las fotos incluidas en está galería no deben ser copiadas, impresas ni publicadas sin mi consentimiento. Su utilización en Blogs, Webs, etc, solo puede ser autorizada si incluyen el link de mi página con los créditos correspondientes.




domingo, 14 de abril de 2013

Presentación de libro: La casa del cerro "El Pino" de Oscar Colchado Lucio










Óscar Colchado Lucio ha sabido labrar, dentro de un espectro de tradiciones y modernas formas del narrar, una obra sólida y contundente en la actual literatura latinoamericana. Como él se ha definido alguna vez, hablamos de un escritor “andino”, en el sentido de una literatura que le restituye su justa dimensión, establecida para categorizar a los narradores que plasman la memoria colectiva que les tocó vivir, teniendo como referente el gran despliegue narrativo de José María Arguedas; y en ese sentido circunscribe a todos los que desarrollaron una tradición literaria recreando la cosmovisión del mundo andino en la totalidad de sus manifestaciones.

La técnica y el desarrollo de “La casa del cerro ‘El pino’”, cuento que sería galardonado con el premio internacional de cuento “Juan Rulfo” 2002 y que da título al libro de relatos, nos evoca a los mejores momentos de Arguedas o Juan Rulfo. ¿Quiénes narran estas historias? Son acaso los sobrevivientes, las voces de la memoria de un pueblo, fantasmas o almas en pena (Huacrayos) que buscan aliviarse de la muerte a través de sus historias; emergen simultáneamente tragedias personales, violencia política, abusos, desigualdades puestas de manifiesto ante una constante jerarquía, venganzas e infortunios que pueblan los relatos de este libro que nos devuelve a un escritor vigente y pleno al vislumbrarnos su maestría creativa.

Los nueve relatos alcanzan voces e historias que nos remiten a un gran observador de formas de relatar con un aliento mítico, no exentos de una fuerte crítica social que describe de alguna manera la versión de los vencidos, o las historias aleatorias que las componen (el sincretismo, la adivinación a través de distintos productos de la tierra, la causalidad de los acontecimientos, etc.)

Estamos ante un libro de cuentos que nos muestra a partir de la violencia los pasajes más cautivantes de la condición humana y que nos deja ante historias impunes que causan tal conmoción al lector que presagian su relectura.


Julio Zavala Vega


Las fotos incluidas en está galería no deben ser copiadas, impresas ni publicadas sin mi consentimiento.Su utilización en Blogs, Webs, etc, solo puede ser autorizada si incluyen el link de mi página con los créditos correspondientes.