Mostrando entradas con la etiqueta escritor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escritor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de junio de 2014

La pluma ancestral de Augusto Higa


Narrador de gran trayectoria, Augusto Higa Oshiro es un escritor que en muchas de sus narraciones refleja el mundo urbano limeño, con una sutileza que recuerda las influencias de sus ancestros, pero circunscribiendo sus historias al ámbito local.

Formó parte de la generación del setenta y del Grupo Narración, junto a escritores como Antonio Gálvez Ronceros, Gregorio Martínez y Oswaldo Reynoso, con quienes cultivó una gran amistad. Con ellos publicó la revista “Narración”, en 1966, en la que difundía sus primeras historias. Ha publicado dos libros de cuentos, una novela y un ensayo testimonial, y ha sido reseñado en diferentes publicaciones.

Ha publicado los libros de cuentos Que te coma el tigre (1977) y La casa de Albaceleste (1987), las novelas Final del Porvenir (1992 y La iluminación de Katzuo Nakamatsu (2008) y el intenso relato testimonial Japón no da dos oportunidades (1994). Su narrativa se caracteriza por reflejar el nuevo realismo urbano.


Su última novela fue considerada como la mejor de 2008 y es, según la crítica, la novela breve más consistente de las últimas décadas en Perú. Okinawa existe se hizo merecedora del VII Concurso Nacional de Cuento, premio "José Watanabe Varas".

Este año Augusto Higa publicará la novela 
Gaijin, que en idioma nipón significa "extranjero" y que describe a un migrante asiático en Perú previo a la Segunda Guerra Mundial. Las fotografías que acontinuación se muestran fueron realizadas para la solapa de su libro, el cual saldrá publicado bajo el sello editorial Animal de invierno.



En el primer cuento, "Okinawa existe", La obachan (abuela) Miyagui está sumergida en el delirio; su existencia está invadida por imágenes oníricas y el recuerdo de Okinawa. El desarraigo en que transita la ha transformado en un ser doliente y ensimismado. La obachan termina siendo embestida por un camión. Antes de su muerte, que la había presagiado, se vislumbra el resquebrajamiento de la última imagen de Okinawa. El último relato, "Antes que lleguen los bárbaros", desarrolla a Waldemar, un loco decrépito que tiene alucinaciones y divaga en la memoria abstrayendo imágenes que nunca regresarán, pero que lo ayudan a luchar contra la muerte, el tiempo y la memoria. En ambas narraciones, los personajes transitan a través de la memoria y la imaginación, lugares que se tiñen de locura donde las voces que aparecen de forma alucinatoria nos presentan a seres desencantados por un presente que absorbe la mínima necesidad humana de equilibrio y que crea estados alternos de delirio para menguar aquellas necesidades básicas que son carentes por el medio, ya sea social o cultural; por ello los personajes se mueven en una representación a través del pasado o la existencia de reminiscencias que buscan eco en el retorno de imágenes y eventos alejados, así la muerte parece ser la única salvación ante tanto dolor soporífero; muerte que se observa en el penúltimo cuento "El amor de Mister Simons"; aquí, un gringo estrambótico con visión agónica de la vida, se casa con Dolariza Córdova; para luego de vivir un tórrido encantamiento sexual de varios días, terminar muriendo de un derrame cerebral. Se percibe que los broches de un amor desenfrenado terminan en un final fatalista y pesimista, pero este final tiene un encantamiento de belleza trágica, como si fuese un estado de purificación o alternancia hacia la armonía, ya que la muerte es encontrada luego de una experiencia febril de la vida, del estado frenético y amatorio.

De sintaxis sostenida en descripciones y el uso puntuado de adjetivos, la prosa plástica y, por momentos, introspectiva de Augusto Higa, nos plasma personajes que fluyen en una condición de delirio, pero dentro una poética de la locura que ayuda a armonizar una condición pesimista, desarraigada y degradada de los niséis; este tránsito se nos muestra dentro de una floresta de las calles y espacios de una urbe plagada de diferencias y, a veces, envilecida por la presencia de quienes asimilan sus estados de (in)conciencia con voces que pulsan la presencia de la muerte, acaso como redención o salvación.


Las fotos incluidas en está galería no deben ser copiadas, impresas ni publicadas sin mi consentimiento.Su utilización en publicaciones de blogs, webs y similares, solo puede ser autorizada si incluyen el link de mi página con los créditos correspondientes.

jueves, 27 de febrero de 2014

A Don Oscar con cariño

A Don Oscar, como suelo llamarlo, lo he visto pocas veces.  Desde que leí "La Casa del cerro El Pino". He querido fotografiarlo, pero nuestros tiempos no lo han permitido o sucedían repentinos imprevistos que cambiaban los planes.

La primera vez que lo visité fue en su casa de La Molina. Aquella vez las fotos eran para la revista la higuerilla y solo pude hacerlo por breves instantes mientras conversábamos con él junto con mi novio; la segunda  fue en la presentación de su libro "La Casa del cerro El Pino" y con tanta gente esperando la firma de un ejemplar se nos hizo  nuevamente imposible. Hubo una tercera vez y esta fue en la Feria del Libro de Nuevo Chimbote. En esa ocasión habíamos conversado y coordinado previamente y quedamos en que lo llevaría a la playa para hacerle la sesión que tanto buscaba, pero tampoco se pudo, pues los diversos compromisos que tenía programado Don Oscar y por que, además, la gente en Chimbote lo quiere y admira mucho. Todos quieren saludarlo, tomarse fotos con él, estrecharle la mano y decirle que leyeron sus libros.

Ha pasado más de un año que venimos intercambiando correos acerca del dónde y cuándo hacerle las fotos, pero nunca habíamos logrado concretar nuestro encuentro, no hasta el bado pasado, cuando me llamó y me dijo que necesitaba con urgencia unas fotos para la Feria del libro de Bogotá. Sin dudarlo dos veces acepté vernos lo antes posible.

Las fotos fueron hechas en la Casa de la Literatura Peruana, donde se sintió como libro en su librero. Aquí también se le acercaron a saludarlo. Don Oscar es muy sencillo, a todos saluda, a todos les estrecha la mano y les sonríe. Ha sido muy grato conversar con él, saber lo que está leyendo, saber a qué otros escritores conoce y ha conocido. Yo por mi parte espero con ansias leer su próximo libro y, tal vez, cuando lo lea, encuentre una de las fotos que le hice en la solapa. Entonces sonreiré como lo hago ahora. Hasta entonces les muestro por aquí las fotos que él escogió para enviar a la FILBO.



Oscar Colchado Lucio, poeta, cuentista y novelista, nació en Huallanca, Ancash, en 1947. Reside en Lima desde 1983. Anteriormente vivió en el puerto de Chimbote, donde fundó el Grupo Literario Isla Blanca y dirigió la revista Alborada/ Creación y análisis.
Es profesor de Lengua y literatura. Entre sus obras narrativas más importantes figuran: en cuento: Del mar a la ciudad (1981), Cordillera Negra (1985), Camino de zorro (1987), Hacia el Janaq Pacha (1989) y La casa del cerro El Pino (2003).
En novela juvenil: Tras las huellas de lucero (1980), Cholito en los Andes mágicos (1986), Cholito en la ciudad del río hablador (1995), ¡Viva Luis Pardo! (1996), Los dioses de Chavín (1998). También es autor de un libro de cuentos para niños: Rayito y la princesa del médano (2002).
Ha recibido, entre otros premios, el “José María Arguedas” de cuento (1978), el  “José María Eguren” de poesía (1980), el Premio Copé (1983), el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil (1985), el Premio Latinoamericano de Cuento (CICLA 87), el Premio Nacional de Educación (1995), el Premio Nacional de Novela “Federico Villarreal” (1996) y el Premio Internacional de Cuentos “Juan Rulfo” de radio Francia Internacional y el Centro Cultural de México en París (2002).





Cholito en los Andes mágicos

La curiosidad de Cholito lo hace acercarse al hijo del supay (el diablo). Al entablar conversación con él, Cholito lo corrige dos veces en su manera de hablar, tal como le ha enseñado su maestra.
En venganza, el supay le escribe un mensaje a Cholito para encontrarse en un lugar. Esto en realidad es una trampa: Cholito cae por un profundo abismo y llega al territorio donde vive el supay, quién le dará tres tares imposibles de lograr. Pero Cholito recibe la ayuda de la hija del supay y logra cumplirlas y liberarse. A cambio, la hija del supay le pide que no coma ni sal ni ajía para que puedan seguir viéndose. Sin querer Cholito come sal mientras almuerza. La hija del supay enfurece y lo envía a los valles malditos. En cada uno de ellos vivirá emocionantes aventuras donde pondrá a prueba su inteligencia, prudencia y habilidad para eliminar cada una de las dificultades que enfrenta para volver a su hogar.
Su obra Cholito en los Andes mágicos ha sido llevada a la televisión para los países del Grupo Andino. 





domingo, 14 de abril de 2013

Presentación de libro: La casa del cerro "El Pino" de Oscar Colchado Lucio










Óscar Colchado Lucio ha sabido labrar, dentro de un espectro de tradiciones y modernas formas del narrar, una obra sólida y contundente en la actual literatura latinoamericana. Como él se ha definido alguna vez, hablamos de un escritor “andino”, en el sentido de una literatura que le restituye su justa dimensión, establecida para categorizar a los narradores que plasman la memoria colectiva que les tocó vivir, teniendo como referente el gran despliegue narrativo de José María Arguedas; y en ese sentido circunscribe a todos los que desarrollaron una tradición literaria recreando la cosmovisión del mundo andino en la totalidad de sus manifestaciones.

La técnica y el desarrollo de “La casa del cerro ‘El pino’”, cuento que sería galardonado con el premio internacional de cuento “Juan Rulfo” 2002 y que da título al libro de relatos, nos evoca a los mejores momentos de Arguedas o Juan Rulfo. ¿Quiénes narran estas historias? Son acaso los sobrevivientes, las voces de la memoria de un pueblo, fantasmas o almas en pena (Huacrayos) que buscan aliviarse de la muerte a través de sus historias; emergen simultáneamente tragedias personales, violencia política, abusos, desigualdades puestas de manifiesto ante una constante jerarquía, venganzas e infortunios que pueblan los relatos de este libro que nos devuelve a un escritor vigente y pleno al vislumbrarnos su maestría creativa.

Los nueve relatos alcanzan voces e historias que nos remiten a un gran observador de formas de relatar con un aliento mítico, no exentos de una fuerte crítica social que describe de alguna manera la versión de los vencidos, o las historias aleatorias que las componen (el sincretismo, la adivinación a través de distintos productos de la tierra, la causalidad de los acontecimientos, etc.)

Estamos ante un libro de cuentos que nos muestra a partir de la violencia los pasajes más cautivantes de la condición humana y que nos deja ante historias impunes que causan tal conmoción al lector que presagian su relectura.


Julio Zavala Vega


Las fotos incluidas en está galería no deben ser copiadas, impresas ni publicadas sin mi consentimiento.Su utilización en Blogs, Webs, etc, solo puede ser autorizada si incluyen el link de mi página con los créditos correspondientes.